Día frío, pero muy soleado. Hartos de estar adentro nos pusimos campera, bufanda y gorro, preparamos una mochila, nos subimos los cuatro al auto, más la abuela y el tío y nos fuimos hasta la cercana ciudad de Miramar, la cuidad de los niños (aunque realmente vimos muy pocos). Aprovechamos plenamente el contacto con la naturaleza en el vivero y el bosque energético. Corrimos un poco, abrazamos algunos árboles, nos sacamos fotos y respiramos muuuuucho aire puro y como souvenir las chicas se trajeron unas piñas y unas ramas del bosque. Agotadas de tanta aventura se durmieron en el viaje de vuelta y aprovechando este ratito de silencio, con un buen café con leche calentito, volvimos por un momento a ser los reyes de la casa.
miércoles, 8 de julio de 2009
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