Si me habré pasado horas de mi infancia eligiendo mi destino entre las páginas de esos libros llenos de aventuras. Y no fui la única de la familia, por suerte los tíos también pasaron por esa etapa de la literatura y, muy previsores, guardaron los libros con los que hoy entretuve a mis hijas. Se engancharon enseguida, sobre todo la mayor, y por supuesto yo también, porque con cada página fui reconstruyendo un poquito de mi infancia. Viajamos al Sahara en globo, exploramos el secreto de las pirámides, armamos una supercomputadora, y claro, a veces con finales felices y otros no tanto, lo que también me sirvió para explicarles que cada decisión que tomamos en la vida tiene sus consecuencias. No me entendieron demasiado y la solución de ellas fue facil: "volvé para atrás y elegí la otra opción". Si pudiéramos hacerlo así nosotros....
sábado, 25 de julio de 2009
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