Qué mejor para contrarrestar este frío polar que nos azota que el calor que nos da el hogar. Y no me estoy refiriendo al hogar de leña, con ese fueguito que tan lindo se ve en las pelis, sino el otro hogar, el que nos da el calorcito desde adentro hacia afuera. Hoy sin ganas de hacer nada en particular, en pijama y despeinados, nos dedicamos simplemente a estar juntos, a ser familia, sin más, sin planes concretos ni programas, a disfrutar el uno del otro, a mirarnos, a reirnos, a contarnos historias, a dejar que las chicas se nos tiren encima y a abrazarlas tan fuerte como nos dejen hacerlo. Un día más quizá, para muchos aburrido, de esos que pasan sin pena ni gloria, pero para los que sabemos valorar nuestra familia, un día único e inolvidable.
viernes, 24 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario